Los Gummis salimos de Lausanne y ponemos rumbo a Gruyères, un trayecto de una hora mas o menos y casi todo el camino bordeando el enorme lago Lemán, cambiamos de cantón ya que este es el cantón de Friburgo.
Después de cruzar unos pueblos preciosos llegamos a Gruyères, un pueblo con poco mas de 2200 habitantes pero que gracias a su turismo se dobla y se triplica.

Aparcamos en uno de sus parquings habilitado también para autocaravanas y nuestra intención era quedarnos a pasar noche allí, pero se tenia que pagar a través de la app Easypark (8 euros) y nos fue imposible pagar con ninguna de nuestras tarjetas de crédito. Pagamos solo para pasar el día, que eso si nos dejaba pagar en efectivo y luego ya dormiríamos en otro lado. El precio la hora es de 1euro.

Lo primero que hacemos es visitar La Maisón Du Gruyéres, una quesería a las afueras donde se puede hacer una visita de como se elabora el queso Gruyère. El precio son de 16 Francos por persona pero también nos entra la visita al castillo (hay opción de cogerla suelta si no vas a visitar el castillo). Con la ayuda de un audioguía con la voz de la vaca Cerise nos explicara paso a paso como se va elaborando este rico queso.

Con la entrada a La Maison Du Gruyère nos obsequian con una bandejita con tres tipos de queso Gruyère, de 6, 9 y 12 meses de curación. Justo de camino para visitar el pueblo hacemos una parada en la Gummivan y hacemos la cata de este queso junto a una buena copita de vino. Decir que estaba espectacular y que de Gruyère saldríamos con una buena compra de queso.
Ahora sí!! subimos al pueblo y entramos en la oficina de turismo, donde nos asesoran y nos dan explicaciones de lo que no debemos perdernos de este pequeño pueblo.

Caminamos por su calle principal donde podemos encontrar restaurantes, tiendas de souvenirs y como no, de quesos y chocolates, nos hace mucha calor en Suiza, menos mal que mires donde mires siempre hay una fuente con agua fresca.
Paseamos por las murallas de la ciudad, donde desde sus ventanas podemos ver todo el paisaje verde y tan característico de Suiza, hasta llegar a la iglesia se Saint Theodule, una iglesia del siglo XIII la cual bajo su altar están enterrados todos los condes que vivieron en el castillo. Junto a ella podemos ver un precioso y pequeño cementerio.

Y ahora viene lo bueno!! es hora de comer!! Entramos al Restaurante Hotel Saint Georges sin reserva, pero por suerte tienen un hueco para los dos (recomendamos reservar en cualquier restaurante de la ciudad) y nos ponen en una terracita, pedimos una bandeja de embutidos de la zona, embutidos que no habíamos probado nunca y que realmente estaban buenísimos hasta que nos llega el plato estrella: La Fondue.

Que decir de la Fondue!! servida con sus patatas y su buen pan para mojar hasta que no quede nada, todo realmente buenísimo y en un entorno perfecto. El precio de la bandeja de embutidos, la fondue, dos refrescos y dos cafés por 73 francos.

Después de comer subimos dirección al castillo pero antes hacemos una parada en un rincón del pueblo algo peculiar, ya que de golpe nos topamos con un museo dedicado a Alien, también un bar con la misma temática, decorado con todo detalle y un museo tibetano. Algo diferente y un tanto peculiar.

Por último visitamos uno de los castillos mas imponentes de Suiza, el Château de Gruyères desde el siglo XIII, el castillo corona una verde colina a los pies de los impresionantes Prealpes de Friburgo. La fortificación medieval alberga magníficas colecciones que dan fe de una larga y rica historia, un impresionante jardín y unas vistas que te dejarán sin palabras.

Tuvimos la suerte de que cuando ya nos dirigíamos para la Gummivan para irnos, encontramos a un grupo musical el cual tocan con un instrumento típico de Suiza: La trompa de los Alpes.
Si no queréis perderos nada de lo que os contamos aquí os dejamos el video de nuestro canal de Youtube:
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